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Derek Walcott, poeta mayor de las letras del Caribe
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 Article publié le 25 avril 2006.

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El poeta y dramaturgo Derek Walcott ( Derek Antón Walcott, 1930), nació en Santa Lucía, una minúscula isla que mide apenas 620 km2, localizada al norte de Trinidad y Tobago, en el caribe, descubierta por Cristóbal Colón en 1502. 

Con una población cercana a los 157, 862 habitantes, el 90% católica, y cuyo poder ejecutivo recayó un buen tiempo en la figura de la Reina Isabel II, Santa Lucía era una colonia británica desde el año de 1803, celebra su independencia a partir del 22 de febrero de 1979, vive y se desenvuelve en medio de una democracia bicameral parlamentaria, su moneda es el dólar de la CEE, cuenta con 610 km2 de superficie cultivable, la amenaza de huracanes y la actividad volcánica son sus mayores desastres naturales, y su población la integra el 90.3% de ascendencia africana, 5.5 % mezclas, 3.2% indios occidentales, 0.8% blancos, el inglés es tenido como idioma oficial, y se habla patois (francés criollo) e hindi.

Los principales centros de población se encuentran en Santa Lucía, Castries, Gros Island, Marigot Bay, Morgan Bay, Rodney Bay, Soufriere y Vieux Fort.

A Derek Walcott, se le conoce como “el poeta de Castries”, porque nació allí, es un puerto y capital de la costa noroeste de Santa Lucía, que produce limas, azúcar, aceite de coco y cacao, con una población de 45 mil habitantes. Se sabe que desde 1605 fue habitado por ingleses, en 1780 lo destruyó en gran parte un huracán, y fue arrasado por incendios en 1796, 1813, 1927, 1948 y 1951.

Losdatos biográficos de este autor son pocos, parece que ocupan menores espacios que los títulos de sus obras literarias. Derek Walcott y su hermano mellizo Roderick , perdieron a su padre( Warwick Walcott) a temprana edad, hijo de un inglés y de una nativa de raza negra. Alix Walcott, la madre, era la directora de la escuela metodista de la aldea.

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Derek Walcott ha confesado que por su padre, quien fue acuarelista propenso a la bohemia, tuvo el gusto por la poesía y la pintura, en tanto que por el lado de su madre, hija de esclavos, descubrió su afición por el teatro.

Al término de sus estudios en el St. Mary’s Collage, de Santa Lucía, el poeta viaja a Jamaica para estudiar en la Universidad de las Indias Occidentales.Llega en 1953 a Trinidad y Tobago, trabaja como crítico de teatro y de arte. Muestra su inclinación a la escritura, la colección inicial titulada 25 Poemas, que redacta a los 18 años.

 

"A seachantey" :
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Anguila, Adina

Antigua, Canelas,
Andreuille, todas las eles
Voyelles, de las líquidas Antillas.

( de sus primeros poemas)

 En Trinidad, ciudad que al fin acabó por elegir para vivir desde que contaba con 23 años, funda en 1959, junto con Broderick, un Taller de Teatro, en donde se escenifican varias de sus primeras obras a partir de elementos africanos, asiáticos y europeos. Al mismo tiempo imparte clases de literatura y composición creativa en la Universidad de Boston, en los Estados Unidos.

Es hasta el año de 1962, con su libro In a Green Night, cuando Derek Walcott se revela como un verdadero escritor.

“Sólo soy la octava parte del escritor que podría haber sido, si hubiera sabido contener dentro de mí todos los fragmentados lenguajes de Trinidad”, expresó el año de 1992, cuando la Academia Sueca le otorga el Premio Nóbel de Literatura. 

 

LOS MARISCADORES DE CARACOLAS

 

Dado que la peluda ortiga, la bifurcada mandrágora y la maligna
seta, la baba de sapo o el afilado y espinoso erizo
son, por su naturaleza, venenosos, no deberíamos dudar de
lo que murmuran haber visto con sus ojos de luna los mariscadores de caracolas.
¿Quién es este príncipe ? ¿Qué yelmo lleva ?
Vemos volar alto a los rabihorcados carroñeros, cada vez más abundantes,
vemos que nuestro aliento traza formas vacilantes,
pero ¿qué es lo que le perturba en los empapados acantilados,
mientras mira las estrellas insomne como el mar ?
¿Qué embozados rumores atraviesan el reino,
ocultándose de las linternas de los vigilantes nocturnos en las calles mojadas ?
Abofeteados por nuestros inquisidores, los mariscadores de caracolas sólo farfullan :
« Es como una concha soldada a la roca del mar,
y no hay cuchillo que pueda desprenderla ».

Los sutiles torturadores
fingen creerlo. El moderno sermón del prelado
muestra que no hay mal, tan sólo voluntad mal orientada,
pero los ojos de los pescadores de caracolas son grises como ostras
y la negra vela se desliza lentamente bajo su quilla musgosa.
« Es Abdón el usurpador, a cuyo corazón se adhiere el sapo. »
« No hay nada bajo su yelmo salvo vuestro miedo ».
« Ha bebido las cuencas sorbidas de sus propios ojos,
y escamosas garras aferran la empuñadura de su espada ».
« ¿Y reaparece una vez que habéis hecho la señal de la cruz ? »
« Sí. El escorpión de mar acude a su silbido como un perro ».
« Bajo su saliva ácida los buitres despliegan sus paraguas,
y el mar reluce como su cota de malla a través de la niebla.
Se aferra al cuello de este mundo y no hay forma de desprenderle ».
Cuando les damos caldo, y esto se prolonga durante noches,
el más joven mira el vapor hasta que se enfría.
« Si es Abdón el usurpador, ¿qué usurpará ? »
Se estremece. « Ojalá se le enfrenten plateadas legiones de serafines ».

Les explicamos que es la luz de la luna amotinada sobre las olas,
el espejismo de los pescadores, que tan sólo están enloquecidos
por la sal en los cortes de las palmas de sus manos, pero todos creen
que es Abdón, que lo que se yergue en el empapado rompeolas,
haciendo temblar sus alas nervudas como un perro mojado,
erecto como una pastinaca, es una manta, no el demonio ;
pero el más joven repite con voz inhumana
por la afonía, como el cansino retirarse de las olas
sobre la roca ulcerada por las caracolas : « Si no es él, ¿por
qué entonces desgarran la luna las nubes de negro manto
y ahogan su redondo grito como el de una loca ? »
Ojos salvajes como caracolas sobre la cuchara alzada.

(Trad : Antonio Resines y Herminia Bevia)

 

Derek Walcott y los orígenes de la poesía caribeña

 

Pero el poeta santalucí no es producto de una generación espontánea. Derek Walcott confiesa que pertenece a una constelación de escritores

y pone en la lista en primer orden a Aimé Césaire, nacido el 25 de junio de 1913 en Basse Point, Martinica, en el caribe.

Esta declaración abre muchas posibilidades a quienes intentan acercarse a la producción literaria del caribe, rica y profunda, que hay que entender desde una tradición, ya sea proveniente de la negritud o de otras etnias, ya sea escrita en dialecto créole, o bien en inglés, francés o español.

Aimé Césaire ( “Las armas milagrosas”, “Cahier d’un retour au pays natal”), uno de los mayores poetas de Las Antillas, junto con el poeta africano Léopold Sédar Senghor ( Senegal, 1906- ), funda en París, Francia, el movimiento literario conocido como “Negritude”, el año de 1928.

Ambos se preocupan por rescatar los auténticos valores de la literatura oral, a partir de eleementos créole actuantes en el sustrato cultural de cada país perteneciente al caribe, así como un retorno a las fuentes culturales de África. 

Al poeta, filósofo téorico y político Sédar Senghor, se le recuerda como presidente de Senegal (1960-1980), y como el primer africano que obtuvo en sus estudios un doctorado otorgado por una universidad de Francia.

 Yo reencontraré el secreto del gran diálogo, el secreto de las grandes combustiones. Diré tormenta, río, diré tornado. Diré hoja. Diré árbol. Me mojarán todas las lluvias, brillaré humedecido por todos los rocíos. Igual que la sangre arrebatada en la corriente lenta del ojo de las palabras, como caballos furiosos, como niños muy pequeños, como coágulos, cubrefuegos, como ruinas de templo, como joyas, correré lejos, lo suficientemente lejos como para desalentar a los mineros. El que no me entienda, tampoco entenderá el rugido del tigre. Soy el que canta con la voz aherrojada en el jadeo de los elementos. es dulce ser nada más que un pedazo de madera, un corcho, una gotita de agua en las aguas torrenciales del comienzo y del fin. Es dulce abandonarse en el corazón destrozado de las cosas. La poesía nace con el exceso, la desmesura, con la búsqueda acuciada por lo Vedado.  Aimé Césaire

 

La búsqueda de la criollidad se convirtió entonces en la meta de los escritores caribeños. Se sienten y se proclaman criollos, aunque en su medio de expresión utilicen el francés, como Aimé Césaire, o el inglés, como ya veremos en el caso de Derek Walcott. No importa. Todos buscan una tradición, son parte de una tradición, de la larga lista de poetas nacidos en el caribe,entre los cabe destacar también a Saint-John Perse, Premio Nóbel de Literatura en 1960 y Vidia Naipul, nacido en Trinidad y Tobago, el más reciente premio Nóbel de las letras caribeñas.

Dejamos aquí apuntado que a la par de estos escritores, hay otros de gran valor que han dejado imborrables páginas escritas en idioma español, que pertenecen al área del caribe. El español, el francés y el inglés, son los tres idiomas en que se ha escrito gran parte de la literatura moderna del caribe. Hay profundas y compartidas raíces en cuanto a las preocupaciones estéticas que los escritores del caribe se han planteado a lo largo de la historia, aunque hay una pésima lectura de todos estos autores, y sólo se lee a unos cuantos, sobre todo en el ámbito de los lectores en español, en donde las editoriales se atreven a publicar en traducciones.

Está claro que los herederos de Aimé Cesaire en las Antillas nunca se considerarán europeos, ni americanos, ni africanos, ni asiáticos, sino que se sienten y les da orgullo ser criollos.

En otra parte, en África, los autores francófonos entendieron también la criollidad que les llevó Sédar Senghor. En esto hay que citar al autor Ahmadou Kourouma, de Costa de Marfil, y a la camerunesa Calixte Beyala, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1996.

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Canté del apacible Aquiles, hijo de Afolabe,
quien nunca subió en un ascensor,
quien no tenía pasaporte, ya que el horizonte no lo necesita,

nunca mendigó ni pidió prestado, no fue sirviente de nadie,
cuyo fin, cuando venga, será muerte por agua
(que no es para este libro, que permanecerá desconocida

y no leída por él). Canté de la única matanza
que le traía deleite, -y que era de la necesidad-
de los peces, canté de las estrías de su espalda en el sol.

Canté de nuestro vasto país, el Mar Caribe.
Quien odiaba los zapatos, cuyas suelas estaban tan agrietadas como una piedra,
quien era gentil con las cuerdas, quien tenía un solo traje,

a quien nadie osaba insultar y que no insultaba a nadie,
cuya sonrisa era una ola blanca creciendo, pero cuyo entrecejo
era el trueno que se desata, cuyo puño de hierro

me haría un más grande honor si sostuviera
las manijas de mi ataúd en vez de que yo alce el suyo
cuando ambas anclas sean echadas en la isla,

pero ahora el idilio muere, la copa se ha roto,
y la lluvia corre por las marrones mejillas de un cántaro
de arcilla de Choiseul. ¡Tanto que dejó sin hablar

mi gorjeante pico ! Y mi puerta terrena está entreabierta.
Yazgo envuelto en una vela de saco de harina. Los terrones golpean
en mi canoa con cabos bajados. Palas raspantes rascan

una lluvia seca de suciedad en su cala, pero volved la cabeza,
cuando el almendro marino cascabelee o la uva dé hojas de herrumbre
de las conchas de mi pirámide no faraónica,

hacia el papel picado por el viento y esparcido
como gaviotas blancas que separan sus nombres de la espuma
y mueven la cabeza asintiendo a un pescador con su perro kaki

que escapa de las olas rompientes, luego fruncid el ceño a su forma
por un rápido segundo. En su seno terrenal, mi piragua
con sus toletes de hierro navega. No desde ellos

sino con ellos, con Héctor, con Maud al ritmo
de sus lechos emparejados con liana, con un leño remolineando
alzando su cabeza musgosa de la mar ; que el himno profundo

del Caribe continúe mi epílogo ;
que las olas remuevan sus chales cuando mis deudos se vayan a casa
a sus herrumbradas aldeas, con zapatos buenos en una mano,

cruzándose con un muchacho que camina a través de la ignorante espuma,
y que veía una vela saliendo o entrando,
y observaba asteriscos de lluvia arrugando la arena.

(fragmento de un poema del libro Omeros, de Derek Walcott)

 

Por eso, si en la poesía y drama escrita por Derek Walcott, los críticos y lectores de su obra conocida en idioma español, suelen nombrar a Homero, Ovidio, Horacio, Virgilio, Melville, Mayakovsky, Saint-Jhon Perse, Césaire, Robert Lowell, Brodsky y la Biblia como las posibles influencias de Derek Walcott, hay que añadir a T.S. Eliot y Shakespeare, quienes al igual que Walcott , encontraron en los mitos antiguos enormes filones de los que se ha enriquecido la literatura escrita en lengua inglesa.

Es el propio “poeta de Castries”, quien dijo en su discurso de recepción del Nóbel de Literatura : “ El arte antillano es esta restructuración de nuestras historias hechas añicos, nuestros cascos de vocabulario ; así, nuestro archipiélago es el sinónimo de los pedazos separados del continente original. Este es la manera precisa de componer poesía, que debería llamarse no ‘componer’, sino ’recomponer’. Con esto Derek Walcott se ubica dentro de la tradición de la literatura escrita en el Caribe, aunque también hay que señalar que no se le puede negar un alto sitio dentro de la tradición de la literatura escrita en lengua inglesa. En esto coincide mucho con T.S. Eliot, quien a pesar de haber nacido en los Estados Unidos y de haber escrito lo mejor de su obra como ciudadano inglés, siempre aceptó que su literatura no habría tenido la importancia que tiene, de no haber él nacido en América, al fin y al cabo dentro de su tradición.

Otra de las concomitancias que tiene nuestro autor con T.S Eliot, es que ambos expresan su arte también como autores de obras de teatro, como una necesidad que el poeta debe de poner en práctica, quizá por ello el tono de los dos sea distinto, pero que como recurso literario les ha abierto enormemente las posibilidades de expresión.

Es revelador cuando T.S Eliot señala que en el acto de escribir un drama, el autor lo hace para un auditorio, en tanto que escribir poemas, lo hace primordialmente para uno mismo. En cuanto a la poesía, reflexiona : “espresé mi sentimiento en palabras para mí mismo. Ahora tengo el equivalente en palabras de lo que he sentido”. Siempre aceptó haber recurrido a los clásicos giregos para utilizarlos como trasfondo de sus obras.

Después de todo, lo que uno obtiene de esencial y permanente en los antiguos dramas, creo yo, declaró, es una situación. Uno puede tomar la situación, repensarla en términos modernos, desarrollar sus propios personajes a partir de ella y dejar que otro trama se desarrolle desde allí. En realidad, uno se aleja más y más del original. 

Antonio LEAL

 

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