Retour à la RALM Revue d'Art et de Littérature, Musique - Espaces d'auteurs [Forum] [Contact e-mail]
  
Cumpleaños de Valeriano
Navigation
[E-mail]
 Article publié le 9 juillet 2023.

oOo

Aquel ocho de abril Valeriano nos invitó a celebrar su cumpleaños, en su nueva casa, ubicada sobre la calle 28 de agosto, justo atrás del hotel Español.

Salí del CECyT, atrasado como siempre. Pero me consolé al ver a Chanita mi bella esposa, esperándome muy bien, deslumbrantemente arreglada.

—Pensé en cambiarme al ver que no venías, y ya sabes, los Crótalos no perdonan. Máxime que hoy es el homenajeado de Vale y él, es el más exigente y puntilloso : te hace emparejarte dándote más alcohol.

—Perdona, la chamba fue extra, para ayer.

—Sí, ya sé, el Ingeniero Fregar hace honor a su apellido, es experto en fregar.

—Eres terrible poniendo apodos, Chanita : ¿Fregard ? Ja ja ja–solté la risa, contagiándola.

Señaló mi ropa sobre la cama.

—¿Qué esperas para vestirte ? ¡Aligera o vamos a llegar más tarde !

—¿Aligera ? Ese terminajo sólo se lo había escuchado decir a tía Dinita cuando quiere apurar a Samuel y éste, ni se mosquea.

La arenga de los modos funcionó. Y tras subir al coche enfilamos a la fiesta.

—¡Ya llegaron los Ejutla ! –gritó Chanita el pregón de la guelaguetza oaxaqueña.

—¿Por qué de Ejutla ? -quiso saber Vicky.

—Quizá es coincidencia, porque mi suegro es curiosamente de Ejutla de Crespo.

—¿La tierra de Elena ?–acotó Valeriano— la del enano de crespo.

Al soltar la carcajada, acorde a su corpulencia, me lancé contra él, colmillo en ristre :

---Al menos no creció cual enredadera como tú, don enredadera, sí, como tú.

—¿Enredadera, yo, por qué ?

---Porque creciste a lo bestia ---dije riendo, coreado por la mayoría.

—No sólo es por la enredadera –dijo Rafa, el dentista ---sino también por lo Mirinda.

—¿Por qué le dicen lo de Mirinda a mi esposito ?- preguntó Vicky

—Pues es como la Mirinda : colorado, grandote y corriente -dijo Carlos, quien no se había lanzado todavía.

La carcajada fue trepidatoria al agregarse Vale al quórum, y se volvió oscilatoria tanto que cayeron caliches del techo sobre un plato de frijoles negros, que parecieron fritos con queso crema espolvoreado. Para tal efecto el gigantón ya había hecho trasegar a mi amor, un terrible vaso jaibolero de wisqui ligeramente rebajado con agua mineral de nectarín al estilo de la santa Inquisición.

—Que hable Carlos —gritó Luis Quinta.

---Pero si ya es muerto – dijo alguien, aludiendo al apodo.

---Y a propósito de muertos —terció Chanita con estropajosa voz--- si Carlos, la de Maluye es tiempo, no escapes, porque si no te casas pronto, tendrás nietos. No hijos.

Fue apoteótica la carcajada, pero se interrumpió cuando Chanita se demadejó sobre un sillón, tras el asombro de todos.

Apenas alcancé a llegar para sostenerla.

—¿Qué sientes, mi amor ? -alcancé a preguntar.

—Me siento mal y me duele el estómago. Tugctla chinnns.

—¿Qué dijo Chanita –quiso saber Alonso.

—Dijo algo como Tugctla chinnsss.

---De seguro el Isste o el Imss –opinó Carlos —. Es mejor que la lleves en el volcho. Conoces bien la carretera. Vete con cuidado. Alonso y Carlos me ayudaron a subirla al asiento de atrás.

Voy a pasar a la casa a avisarle a mis hijos, gracias ---dije y arranqué.

En casa puse al tanto a los chicos y les prometí avisar. Tras mullir a mi amor con un cobertor de lana y unas almohadas. Chequé el nivel de gasolina y marcaba tres cuartos. Eran las cinco de la tarde, apenas tendría tiempo para llegar cerca de Tuxtla con luz diurna.

Apenas me percaté de San Felipe porque aceleré para pasar San José. Y pude tener conciencia de la bajada hacia la recta de Nachij, donde pasé como exhalación para lograr ascender hacia Yalentay y al cruzar por el mirador pude ver la inmensa planicie que permite ver Chiapa de Corzo y Tuxtla y el cielo no presentaba ninguna alteración y me fui deslizando de izquierda a derecha para sortear las pronunciadas curvas.

En la zona de Muctajoc aproveché a clavar la chancla y gané mucho terreno y tiempo. En la curva del mirador me dio el sol en la cara y deduje la cercanía del atardecer

Chanita no daba color, pero cerca del Chorreadero escuché un quejido y vi cierto movimiento con cambio de posición de mi pasajera.

—¿Cómo vas ? – un pequeño quejido me dio esperanzas. Y me apersoné a la idea de ir más rápido, máxime que ya estaban apareciendo sombras que evidenciaban la próxima llegada del anochecer. En la recta de Chiapa logré sostener un buen paso aunque el tráfico estaba fluido. En las ruinas tomé la desviación y no perdí tiempo. Ya en Tuxtla casi de noche, en la avenida cinco de mayo doblé a la derecha rumbo al zoológico y me estacioné frente al hospital del IMSS.

Chanita se incorporó muy cuerda. Totalmente sobria.

—¿Cómo te sientes ?

---¿Dónde estamos ?

 —Enfrente de la clínica del Seguro Social. Aquí me dijiste que te trajera al imss,o Iste : no entendí o deduje. Dijiste Tuxtla y algo siseado

---Qué Seguro, ni que ocho cuartos. Yo. Te pedí queme trajeras a Tuxtla con los chinos.

—¿Y el desvanecimiento ?

—Sucedió tal como dije : Vale me sirvió un vaso. Jaibolero que llenó con licor y algo de agua y me fastidió a que yo lo terminara de inmediato. Recuerdo que algo fuerte le dije al Carlos y escuché tu voz y te dije lo que nos trajo hasta aquí

—¿Y ahora qué hacemos ?

—Nos vamos a cenar. Sí. Con los chinos, buscamos un buen hotel y luego a planchar oreja, que mañana debemos dar clases en Sancris.

 

Un commentaire, une critique...?
modération a priori

Ce forum est modéré a priori : votre contribution n’apparaîtra qu’après avoir été validée par un administrateur du site.

Qui êtes-vous ?
Votre message

Pour créer des paragraphes, laissez simplement des lignes vides.

Ajouter un document

Retour à la RALM Revue d'Art et de Littérature, Musique - Espaces d'auteurs [Contact e-mail]
2004/2026 Revue d'art et de littérature, musique

publiée par Patrick Cintas - pcintas@ral-m.com - 06 62 37 88 76

Copyrights: - Le site: © Patrick CINTAS (webmaster). - Textes, images, musiques: © Les auteurs

 

- Dépôt légal: ISSN 2274-0457 -

- Hébergement: infomaniak.ch -